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Historia de Cortelazor

Su Historia su origen

Continuación de la Historia De Cortelazor la Real

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Durante el periodo de dependencia se produjo un notable crecimiento de la población que ya en el siglo XVI se consideró suficiente para decidirse la construcción de una iglesia en su casco urbano. La iglesia de Nuestra Señora de los Remedios se comenzó a construir en 1565 y desde entonces será llamada a albergar el centro del pueblo. Para entonces existían ya las calles más antiguas del pueblo como “ la Fuente ”, “ la Mesa”  y “el Barrio Abajo”.

Las reuniones del Concejo de la villa, al no existir casa consistorial se llevaban a efecto en el olmo emblemático que adorna el centro del pueblo y al que se le calculan alrededor de los novecientos años de antigüedad, y cuando llovía, en la casa de un vecino apellidado Bejarano, hasta que en 1796 se inician las obras del primer Ayuntamiento.

De esta época data también la familia hidalga de los Tovar cuyo escudo adorna la fachada de la Iglesia y el lateral del Ayuntamiento.

La situación limítrofe entre España y Portugal de la zona y la desprotección del núcleo urbano de Cortelazor la Real no permiten un desarrollo demográfico adecuado por lo que su población no experimenta ningún tipo de crecimiento durante el siglo XVII y la primera mitad del XVIII.

En 1643, el concejo local se dirige al maestre de Sevilla, solicitando milicias contra las correrías portuguesas.

La segunda mitad del siglo XVIII sí que sería más proclive al incremento de población y a partir de 1757, se produce una lenta progresión en el número de habitantes hasta que en 1887 se llega a la máxima población de la localidad acercándose a los 1000 habitantes.

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De 1748 data el cuadro de la Divina Pastora que Alonso Miguel de Tovar donara a la villa y que se conserva en la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios.

La economía de Cortelazor la Real tenía su base en el aprovechamiento de los recursos agropecuarios del término, y en la producción a pequeña escala de corcho, olivos y viñedos. Aunque sus tierras no son de gran calidad para la agricultura, sí que son buenas para la manutención de una importante cabaña de ganado tanto de cerda como cabrío. También el carboneo, para satisfacer las necesidades de un entorno más volcado hacia la minería, contribuyó a completar el cuadro de la actividad económica del término.

   

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